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Tradiciones y Costumbres Imprimir E-mail

COSTUMBRES DEL CAMPO AYSENINO

 

Muchos de los cuadros costumbristas de la región de Aysén tienen reminiscencia de las distintas corrientes migratorias que confluyeron en ella en las primeras décadas del siglo XX y otros son autóctonas, debido a las condiciones especiales de esta zona y al aislamiento que estuvo sometida en el inicio de su población.

 

La vocación ganadera como única fuente productiva, generó costumbres que han ido desapareciendo por el avance de la tecnología y las infraestructuras viales y comunicacionales, que han cambiado fundamentalmente el escenario donde se desenvolvía la comunidad  en ese entonces.

 

Las “señaladas” como por ejemplo, constituían verdaderas fiestas campesinas rotativas que reunían a la familia en una de las expresiones más llamativas de una sana convivencia en la que la solidaridad en el trabajo mancomunado marcó un hito en el desarrollo de Aysén.

 

Las “marcaciones y capas” eran otras de las actividades que se esperaba con expectación tanto por la oportunidad de ayudar al vecino como para practicar y competir la destreza en las pialadas” y demostrar el adiestramiento de los caballos en las faenas camperas.

 

Naturalmente, todo tenía el incentivo de la fiesta bien “regada” con asados al palo, con cuero y la preparación de las sabrosas “criadillas”, que terminaban con simpáticos bailes e hilvanes de amor.

 

Casi nunca se celebraban las Navidades, pero siguiendo las costumbres argentinas de aquel entonces, estas se celebraban sobriamente el día seis de enero, día de los reyes magos. Eran fiestas exclusivas de los niños, que las vísperas dejaban sus botines en las ventanas del rancho para recibir de los reyes el paquete de caramelos y tomar un suculento desayuno de “candeal” o chocolate. En esos tiempos, el sentido de esa tradición religiosa se ha deteriorado por el consumismo o la publicidad actual.

 

Sin embargo, el “primero de año” se celebraba alegremente. A las 24 horas del día 31 de diciembre, exactamente, los revólveres y los Winchester atronaban el espacio contestando las salvas de los vecinos que rodaban a la distancia de cero en cero.

 

Previamente, en cada rancho se preparaba el pino de las empanadas fritas y se dejaba macerando en vino las frutillas de campo para el ponche y algunos “asados de yegua” bien adobados.

 

Temprano las familias bien “emperifolladas”, se visitaban recíprocamente para felicidad y bienestar ocultando así, elegantemente, la intención de darle al “güergüero” la postergada satisfacción de un trago, los velorios tenían características muy especiales, en ellos se conjugaban bajo ciertas normas el dolor, la picardía, la convivencia y amor.

 

La “meica’, cuyos brebajes fueran mutiles para salvar la vida al “finado” ponía la nota de sobriedad profesional explicando a los dolientes porque “el estirón en el espinazo no pudo quebrar el empacho” y la nota de dolor estaba a cargo de una vecina que desgranaba junto a otras voluntarias, el santo rosario cada cierto tiempo.

 

La escenografía para el acto final de la vida se preparaba con mucho cuidado: se cubría las ventanas con frazadas oscuras y en el centro de la pieza, sobre una mesa, se ponía el cadáver amortajado generalmente con una sábana blanca con” firuletes” recortados a tijeretazos.

 

Debajo de la mesa, un lavatorio medio de agua cumplía algún rito mítico o alguna medida profiláctica. Alrededor del cuerpo se alineaban botellas en cuyo cogote se colocaban velas Previamente al inicio del velatorio se le sacaba o quebraba el taco a un zapato del finado según fuera hombre o mujer.

 

Grandes comilonas de asado y harto vino, mantenían a los apesadumbrados amigos durante los tres días que duraba el velatorio, el que permitía, allá en la “cocina de fogón” un verdadero certamen de chistes picantes, anécdotas, chascarros y bromas que se les a los asistentes vencidos por el sueño o el “trago”, pintándoles frondosos bigotes con carbón.

 

Luego una caravana de acongojados amigos llevaba hasta el campo santo al cadáver; lo bajaban con lazos a la fosa y arrojaban puñados de tierra al ataúd.

 

Se retornaba al rancho doliente para el toque final para la ceremonia con asados y vino, para volver cada cual a su casa sabiendo que en el gran teatro de la vida, la muerte puede impedir que la función continúe y que el mundo siga andando.

Autor Texto: Felix Elias.

 

 

Ritmos tradicionales y su ejecución.

 

Los ritmos tradicionales, según su funcionalidad, se pueden clasificar en dos grupos: para bailar y para acompañar la expresión de sentimientos y emociones.

 

Todas las especies musicales para la danza son de pareja tomada, a excepción de la cueca. Estas eran ejecutadas en acordeón con acompañamiento de guitarra o sin ella.

 

Entre los ritmos para a acompañar la expresión de sentimientos y emociones, de forma recitada o en canto (penas de amor, nostalgias familiares, duelos. anécdotas jocosas y picarescas) destacan el estilo, la milonga pampa o surera, la cifra, la tonada canción, el repicado y el valse de fogón. Estos últimos eran ejecutados exclusivamente en guitarra.

 

Las danzas, en general, pueden describirse, a través de su forma, estilos y carácter. La  forma responde a los rasgos generales distintivos de la especie (pasos, desplazamientos, giros, coreografía); el estilo, es una característica de ejecutar la danza (de manera elegante o muy rígida o muy pueril, en el sentido de poco serio, muy descuidado) de acuerdo a las características de los clanes familiares. El carácter, responde a las características individuales de los bailarines (agilidad, destreza, sentido del ritmo, respeto por la danza y por la pareja. estado de ánimo, personalidad temperamento

 

En todas las danzas de pareja tomada el varón sostiene con su mano izquierda la diestra de su compañera más o menos frente a la altura del hombro o de su cabeza y esta última hace descansar su mano izquierda sobre el omóplato del varón y este la ciñe con su mano derecha por el centro de la espalda. Siempre es el varón quien dirige los movimientos y las pausas.

 

En la ranchera, en el valse, en el chamamé, en la polka, en el corrido y en el valseado el varón siempre avanza y la mujer retrocede y siguen coreográficamente una elipse imaginaria, para favorecer los desplazamientos y evitar choques  con otras parejas. Avanzando hacia la derecha y girando cuando hay un cambio En la estructura melódica, en cambio, en el pasodoble, en el tango y la milonga, hay algunos pasajes donde la mujer es atraída por el hombre retrocediendo este último y favoreciendo el avance de ella y, coreográficamente, los bailarines ocupan el centro del salón.

 

Las especies rítmicas más populares y tradicionales empleadas para la danza, son las siguientes

 

Ranchera:

Deriva de la mazurca (un ritmo de origen polaco).

 

En la forma de la danza, la pareja realiza sobrepasos al compás de ¾, Coreográficamente marcan la figura de una rueda o una elipse, interrumpida a intervalos, de acuerdo a los cambios de velocidades o estribillos del terna, por uno o dos giros, cada vez, las llamadas “vueltas”. Estilísticamente, hay quienes pueden destacar también con los tacos el ritmo y otro que marcan el compás de manera muy suave y elegante.

 

Valse:

Deriva del valse criollo argentino y aquel del vals europeo (ritmo de origen germano, compás ternario y movimiento moderado, que se originó a fines del siglo XVIII. La danza del valse practicado en la Comuna de Coyhaique, se diferencia de su homólogo europeo,  porque los pasos son más cortos, aunque guarda muchísima semejanza en los giros y en la postura corporal de los danzarines.

 

Polka criolla:

Deriva de la polka criolla argentina y esta de la europea (ritmo de origen chec, de la localidad de Bohemia). Respecto de la danza, en la Comuna de Coyhaique, el autor de esta monografía, ha observado dos modalidades diferentes de ejecutarla una muy vivaz, con pasos largos (similar a las versiones argentinas y mexicanas) y otra muy sobria (semejante en el paso a una milonga porteña, pero difiere en los giros y se le agrega algunas figuras del pasodoble).

 

Paso Doble:

Danza española, de compás binario, derivado de la marcha. En el acompañamiento musical, cuando hay más de una guitarra, se busca imitar los acordes de los instrumentos españoles (las castañuelas). Respecto de la danza, se ejecutan de manera similar a como practicaba en Europa.

 

Corrido:

Forma poética de origen andaluz. En México, se popularizó a través de diversos ritmos para desarrollar temas épicos relativos a la revolución mexicana. Se dice también que es un género épico-lírico-narrativo, ya que es la forma literaria sobre la que se apoya  una  frase musical, relatando aquellos sucesos que pulsan poderosamente la sensibilidad de la gente.

 

 Por lo que tiene de épico, deriva del romance castellano y mantiene normalmente la forma general de este, conservando su carácter narrativo de hazañas guerreras y combates, creando así una historia por el pueblo y para él.

 

Por lo que encierra de lírico, deriva de1a copla y del cantar. Muchos corridos mexicanos se hicieron populares en Chile y Argentina, interpretados en ritmo de polka mexicana, lo que indujo al vulgo a pensar que el corrido era un ritmo y no una especie lírica. De allí la forma rítmica de la polca mexicana. Difundida como corrido, en Chile y Argentina ganó adeptos hasta lograr nuevas composiciones como Mis harapos o el corrido Coyhaique.

 

En la danza, se emplea el paso del pasodoble y las figuras simplificadas de la polca.

 

Chamamé:

Ritmo derivado del chamamé maceta (lento), oriundo de Corrientes, y este de la polca  paraguaya. La danza en el paso difiere de la practicada en Corrientes y otras provincias argentinas por cuanto, en aquel país. El varón se agacha y cruza uno de sus pies por detrás del otro, en cambio, en nuestra zona, se ejecuta el paso a la inversa y los cuerpos de los bailarines mantienen una postura mas erguida.

 

 

Valseado:

Ritmo de origen correntino, derivado del valse criollo argentino. Es más rápido y enérgico que su antecesor todavía vigente, la danza difiere del valse esencialmente en el paso, que se ejecuta igual al de la ranchera, pero los desplazamientos y los giros  son similares a los del valse, pero obviamente más veloces.

 

Entre los más populares destacan: El Yaré, El  Entrevero y Aires Campesinos.

 

Tango:

Ritmo originario de Buenos Aires y Montevideo Es el resultado de la fusión de

varios ritmos europeos y criollos; la habanera, la mazurca, la redowa, el  shottis y la milonga porteña En sus orígenes se ejecutaba con bandoneón, violín y  guitarras Su danza evolucionó considerablemente, originando diversos estilos: el de la baldosa o de la vieja guardia (abre a la derecha, retrocede uno, se abre a la izquierda y avanza uno al frente, como si sus desplazamientos estuviesen dirigidos por el perímetro de una baldosa), el criollo paisano, el arrabalero, el de fantasía y el de base ocho o contemporáneo porteño.  El ejecutado por los pobladores antiguos de nuestra zona es una función entre el de la vieja guardia y el criollo paisano.

 

Milonga Porteña:

Ritmo procedente de Buenos Aires, con un origen similar al del tango, pero algo rápido Su danza sirvió de modelo a la forma del tango estilo baldosa, con la diferencia que en la milonga se ejecuta más rápido y los pasos son muy cortos. En  nuestra zona, se mantiene el paso estilo baldosa. Pero sin los adornos porteños de “ochitos” (figura en la que el bailarín hace una pausa y la mujer, ejecuta en lugar de la baldosa el número ocho).

 

 Cueca:

Ritmo derivado de la zamacueca, característica de las chinganas del siglo XIX en Chile Central. En nuestra zona, existieron dos formas de ejecutarlas musicalmente: con acordeón verdulera, pero sin canto, sólo se gritaba las vueltas o con guitarras y cantoras; aunque también se producía la fusión de ambas modalidades y en ocasiones, algún participante realizaba la percusión tañando la caja de la guitarra con las coyunturas de los dedos.

Autor Texto: Leonel Galindo

 

 

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